Capital para la archivística

Publicado en por David Garcia Salazar

 

 

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En estos días de recesión económica, todos podríamos estar de acuerdo en que resulta difícil rascar el bolsillo. Aunque parece del todo preocupante, que un sector tan importante para la cultura y la educación del conocimiento como lo son los archivos, se vean inmersos en una espiral de recortes presupuestarios escalofriantes.

 

Resulta la batalla de siempre. Resulta disminuir inversión y financiación en áreas de ámbito directamente estrecho a la ciudadanía, como lo son la cultura, la educación, o la sanidad. Los ciudadanos no necesitamos ser un Albert Einstein para percibir una falta de progreso en dichas áreas, con la consecuencia de una involución económica radical en el presente y en el futuro.

 

En la actualidad, y concretamente en nuestro sector, los archiveros, los responsables de gestionar un archivo para la preservación, conservación o la difusión documental, entre otras funciones de la archivística, pelean constantemente sobre la ínfima inversión al mundo de la archivística frente a la incomprensión de la mayoría de políticos e instituciones políticas, sobre la responsabilidad e importancia de los archivos en la sociedad. Me parece preocupante observar como archiveros y gestores documentales deben “mendigar” inversión de capital para poder ejercer mínimamente su trabajo.

 

El logro de poder conseguir una inversión adecuada se lleva a cabo actualmente con estrategias de “seducción “sobre aspectos recientes de innovación, como el desarrollo de softwares, la digitalización documental, u  otros avances tecnológicos. Cabe decir, que lo cortés no quita lo valiente, y que dichos aspectos de desarrollo tecnológico y  electrónico son necesarios. Sin embargo, quiero hacer una reflexión: ¿alguien se acuerda de invertir en la recuperación o el tratamiento de documentos en soporte papel, fotografía,…? El trabajo oscuro de restauración documental, de funciones básicas pero imprescindibles  de muchos becarios o autónomos (por cierto, cada vez menos por los dichosos recortes presupuestarios).

 

Actualmente, podemos ver archiveros actualizando sus conocimientos para poder subirse al carro de las nuevas TIC, y así poder llamar la atención de las instituciones políticas, con el objetivo de convencer al político de turno de la importancia de la archivística, por otra parte, cabe decir que totalmente loable, dada la situación. Pero, ¿y qué hay de la esencia de la archivística? Cada día, los archiveros deben batallar en ésta lucha, viendo como sus depósitos guardan fondos documentales en condiciones tanto ambientales como climáticas deplorables. Hongos, humedad, goteras, insectos,… no hablamos de un lugar tercermundista, sucede aquí.

 

Finalizo, sentenciando que en el mundo del facebook y el twitter, del 2.0, del www, o de google, es lógico que se utilicen TIC para la mejora y el desarrollo de los archivos, pero solo los archiveros y gestores de documentos son los que seguramente reconocen la importancia de dar prioridad a según qué mecanismos y actividades de la archivística. En definitiva, malos tiempos para acordarse o reclamar esencias y funciones básicas de los archivos a políticos o instituciones, empeñados en cerrar sus ojos al atractivo de fomentar la archivística como una disciplina, y no como una ciéncia, como un ámbito decisivo en el futuro del conocimiento cultural de una sociedad avanzada. Debemos reivindicar la importancia cultural de una adecuada preservación y conservación documental, que en muchos archivos  locales brillan por su ausencia, precisamente por dicha falta de inversión económica.

 

 

 

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P.D:Artículo referido exclusivamente a los archivos de administración pública sin entrar a valorar archivos privados. Por otro lado, humilde pero sincero homenaje a las personas que luchan por nuestra cultura desde el maravilloso

mundo de la archivística, nada que reprochar a su lucha incesante pese a las piedras en el camino.    

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